cuentos

JOCHE PEREZAS
Por Jorge Navarro(q.e.p.d),
Cuentero Colombiano

“A velá a Joche, vamos a vela, que es un angelito que al cielo se irá”

Estos son los cantos de velorio. Los cantos de velorio se le cantan a la gente que se va muriendo.

Joche Perezas llego donde Jorge Quintero, el carpintero. Se van saludando de compaé. “Quiubo ajá y que Jorge ajá!.

Mira, le dice Jorge el carpintero – yo vengo aquí porque mirá, es que vengo que me hagas un Favor, necesito que me hagas un trabajito, necesito que me hagas un cajón, un ataúd porque mañana me muero yo.

Y dice Jorge: ¡Eche Joche Perezas!, y de qué te mueres si te veo tan de colores vivos, tan rozagante, te veo tan robusto, tan bien parado, hasta gordo estas, de qué te mueres. Yo no creo que te vayas a morir.

Hombre Jorge, yo mañana me muero de hambre ¿De hambre? – Dijo el Carpintero – que se sepa en este pueblo nadie se ha muerto de hambre. Con tanta naranja que hay pa´ coge´ en la Hacienda el Paraíso, con tanto pescao bocachico que hay en la cienaga de Pancegüita, con tanta yuca que hay pa´ sacá de la tierra allá en el monte, y ¿te vas a morir de hambre?

Mirá Jorge Quintero, te voy a decí una vaina: a mí la yuca no me gusta casi, sobre todo porque hay que meté la mono en la tierra pa´ sacarla y eso entonces uno suda mucho, eso hasta desmayadito queda uno después de sacá una yuca. Y te digo otra vaina, donde hay naranjas están muy altas, y donde hay naranjas hay flores, y donde hay flores hay avispas: ¿qué tal que venga una avispa y me pique por acá en el maso y se me hinche, eh!. Y dices tú ¿bocachico?...¿Respetame!. Eso de bocachico es pescao de pobre, yo esa vaina no la como. A mi me gusta es la mojarra, el lebranche, el marisco, esos son los que me gustan a mi. Pero yo, ¿bocachico?.. ¡Respetame!

¿Qué te pasa? – le dice Jorge el carpintero a Joche Perezas – si en efecto tú te mueres mañana, yo te voy a hacer el cajón. Voltéate pa´tomarte las medidas y ven mañana bien temprano por el ataúd.

Y en efecto, al otro día salió el entierro. A Joche Perezas le hicieron un cajón grandote de color amarillo pollito con pepas rosadas, por su personalidad. Adelante iba un hombre con una cruz, como que era el sacristán. Otros hombres iban tirando incienso, el cura iba detrás del cajón. El cajón lo llevaba Jorge el carpintero, detrás del cajón venían las plañideras, esas mujeres que lloran en los velorios.

¡Ay Dios mío! ¡Ay por qué te moriste Joche! ¡Ay, Joche yo no quiero que te mueras!

¡Ay, a velá a Joche, vamos a velá!...

Ante la bulla de la gente, los cantos de velorio y la banda de cantos luctuosos, la gente empezó a salir por las ventanas a la novelería; y de un balcón de un tercer piso se asoma María Emprendedor (le decían así porque servía pa´todo) y dice:

¡Ay Dios mío” ¡Quién se murió que no me han dicho! ¡Ay hombre! ¡Ay y yo todavía con este vestido floriao, no me he puesto de luto” ¡En este pueblo no dicen nada”

Jorge Carpintero, que llevaba el ataúd le contesta: No María, no se ha muerto nadie. ES Joche Perezas que va agonizando porque dizque se va a morir de hambre. Lo llevamos a enterrá, pero no se ha muerto todavía.

Al escuchar esto, María Emprendedor dice: ¿Se va a morir de hambre? Que sepa yo en este pueblo nadie se ha muerto de hambre. Si tiene hambre, pues que venga por un maíz que tengo aquí arriba.

Y al escuchar “maíz” Joche Perezas, que estaba durmiendo allá en el fondo del ataúd, abrió la compuerta del cajón y dice: ¡Aja! Dime una cosa María, ¿el maíz está en arepa de choclo o en arepa e huevo o por lo menos está en chica fresca?

Y María, que se le hizo una incógnita en el rostro le va diciendo: Mirá Joche Perezas, si quieres chicha tenés que venir a remojar el maíz, si quieres arepa tenés que venir a molerlo, hacer la masa, hacer la bola, hacer planchita la bola y asarla en el tiesto.

Al escuchar esto, Joche Perezas pegó un grito y exclamó:

¡Que siga el entierro que hoy me muero yo!

El elogio a la dificultad: “Y me fue difícil bajarle los calzones a Julieta, pues se encontraba allá en las altas ramas de aquel inmenso árbol”.

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